jueves, 19 de abril de 2012


Cuando está a mi lado, todo parece tan fácil... Es como si, estar juntos, implicase entrar en otra dimensión, llegar al Limbo, ese supuesto lugar idílico, donde todo es puro e inocente… aunque no libre del pecado original.

¿Conoces esa sensación de la que hablo? La emoción hace, incluso, que se te salten las lágrimas, que tus cuerdas vocales se paralicen y lo único que tenga vida, sean tus latidos y tus pensamientos. Empiezan a pasar imágenes por tu cabeza, como si la muerte te pisara los talones.
Ni te molestas en intentar articular palabra. Es el silencio perfecto .

¿Crees en el amor a primera vista? Porque yo ni siquiera creo en el amor...

Creo, más bien, que nos encanta etiquetarlo todo. Etiquetamos las relaciones personales, etiquetamos las culturas, etiquetamos los sentimientos… Parece como si tuviésemos que tener todo claro en el momento preciso.
A la mayoría del mundo, no le gusta notar esa sensación de incertidumbre ante nada. Tienen que saber: cómo, cuándo, dónde, por qué, con quién, para qué…

¡Y a mí que más me da todo eso! Con estar con los pies en la tierra y saber aprovechar el momento, creo que es suficiente. Creo que hay que vivir cada segundo siendo consciente de todo, del tiempo, de los olores, de lo que sentimos cuando nos roza un mínimo suspiro del otro, grabarnos en la mente cada risa y cada abrazo, y cada mirada complaciente.
A veces puedes levitar un poco, pero sin ascender demasiado, no vaya a ser que te caigas de golpe y aparezca el daño. Eso sí, por éste, nadie pregunta; todos sabemos lo que es, en cualquier aspecto de la vida.

Volviendo a eso del amor…
Lo que yo creí en su día que era amor, fue lo más irreal que he vivido nunca. Puro idealismo sin sentido.
Hasta que un día, caí en la cuenta, de que todo estaba en mi cabeza. No podía estar en mi corazón, porque nadie se había abierto paso para entrar en él, nadie había luchado contra toda esa maraña de espinos y, sangrando, había llegado hasta lo más profundo de mi ser.

No estoy convencida de que el amor exista o no. Lo que sí tengo cada día más claro, es, que son meros caprichos vividos con más o menos intensidad, dependiendo del momento vital en que nos pille.
Caprichos, afecto, momentos compartidos y un cúmulo de cosas, que nos hacen llegar a creer que estamos enamorados.
¿O quizás el amor sí exista?
Quizás no soy una escéptica, y sea otra humana más, que cae en el error de etiquetarlo todo.
Puede que haya varios tipos de amor: el amor a primera vista, ese que desde que él entra por la puerta, tu vida cambia para siempre, sin la posibilidad de volver atrás y sin poder evitar hacer como que nada hubiera cambiado. Y ese otro amor, que se va formando con el paso del tiempo más ese cúmulo de momentos compartidos de los que hablaba antes.

Por eso no entiendo el concepto del amor. No sé si soy la única rara del planeta que duda sobre esto, mientras el resto de mortales se hinchan a tripis y flipan con esto de conocer a la media naranja… o es que soy una loca romántica, tan frustrada con mis propias vivencias, que no sé reconocer el verdadero amor.

A partir de ahora, voy a ir por la calle, presentándome a los tíos:
- “Hola, soy doña Escéptica y busco a mi media naranja.
¿Crees que podrías ser tú? ¿Quieres que pasemos un tiempo juntos, autoengañándonos de que lo nuestro tiene futuro?”.
- “No. Gracias, lo estoy dejando”.

Es bastante contradictorio todo…
Me empeño en negar la existencia de un amor del tipo que sea, pero, al mismo tiempo, no puedo vivir sin plantearme continuamente qué narices es. Qué es lo que se siente realmente, si lo que yo siento o he sentido, significa algo. Si cada persona que dice estar enamorada, tiene un sentimiento distinto, y como no es algo palpable, no hemos caído en la cuenta de que cada uno de nosotros percibe sensaciones distintas…

miércoles, 7 de marzo de 2012

L'insomnie, les rêves.

Insomnio. La falta de sueño.
¿O un sueño terrible, que no te deja soñar?
Porque, no será por falta de sueños...

lunes, 27 de febrero de 2012

Un peu, beaucoup, passionnément, pas du tout.


Todos nos planeamos muy a menudo, qué pasará de aquí a X tiempo,  comenzamos a hacer planes con nuestra propia vida, ayudándonos de los recuerdos del pasado; vivencias, logros, errores, fracasos y sobre todo, metas que siempre han estado ahí, con vistas a alcanzarse pero algunas sin llegar nunca. Incluso, cada vez, parecen estar más lejos.

Llega un momento, en que le damos al return en la memoria, cosas que duraron años o días, pasan antes nuestros recuerdos como si de segundos se tratasen. Por algunas, nos entra nostalgia y aunque las recordemos con felicidad, rasgan un poco nuestra entereza. Tragamos un poco de saliva y continuamos.
Después de los recuerdos buenos… ¿Por qué siempre después de los recuerdos buenos, toca pensar en lo malo? ¿Por qué no al revés? Sería lo más fácil, lo más justo. Nos haría positivos. Si después de pensar en ciertos fracasos, recordásemos nuestros logros, seríamos más fuertes, y esa entereza rasgada anteriormente, se convertiría en un fuerte impulso hacia el futuro. El futuro de hoy, del siguiente segundo de nuestra propia vida.

Lo dicen muchos y tienen razón.
Nos lamentamos del pasado, nos amargamos pensando en el futuro y olvidamos participar en el ahora. Yo estoy aquí, voy a hacer lo que se me antoje, en mi propio beneficio, pero sin involucrar a los demás, sin dañarles.

Muchos dañan sin querer, otros en cambio, ni siquiera piensan el daño que pueden provocar.
Todos lo hemos hecho alguna vez, incluso pensando en hacer todo lo contrario al daño, lo hemos hecho.

De vez en cuando pienso en la gente solitaria. Si lo veo por el lado simple, es la postura más fácil ante la vida. Viven para ellos, no comparten sus manías, ni sus costumbres ni sus inquietudes.  De este modo, nunca van a sufrir por los problemas de los demás, no van a tener que comerse la cabeza pensando en cómo ayudarles ni en cómo satisfacerles, ni de sacarles de los mil problemas que les plantea la vida en sociedad.

La vida es más fácil que todo eso.

No tenemos que ser unos solitarios ni tenemos que ser partícipes de todo lo que nos rodea. Tenemos que vivir, aquí y ahora y con quien queramos y con quien quiera rodearnos. Y como escuché una vez: “A quien no te abrace, pues no te abrazas y ya está, no pasa nada”.

El comienzo del texto, que no tenía este objetivo ni buscada ninguno en concreto,  ha derivado en mi pequeña divagación mental. Es algo a lo que le estoy dando vueltas últimamente. La soledad.

Cuando era más pequeña y cuando no lo era tanto, me fascinaba todo eso de la magia, de evadirme e ir donde más quisiera, a mi aire. Creo que ha ayudado bastante, el hecho de que mis hermanas, tenían un pequeño mundo para ellas dentro de un armario. Recuerdo que tenían todo lo que les gustaba, el campo, juguetes, incluso un perro. Yo, a veces, intentaba colarme a escondidas, ¡pero siempre me pillaban! Era demasiado pequeña para entrar a formar parte de ese paraíso y no me podían dar la contraseña que le abría paso.
Por lo que yo me creé el mío; era para mi sola y tenía todo lo que me gustaba, el campo, juguetes, incluso un perro.

Pero bueno, volviendo al tema del daño y de la soledad. Estas son dos cosas, que en gran parte nos creamos nosotros mismos. El hecho de pasar un rato a solas, al igual que viene bien para retroceder y hacer memoria, viene mal para replantearnos muchos cosas y en vez de pensar en cambiarlas, nos quedamos lamentándolas.

Gracias a lo que sea, siempre hay alguien que nos ayuda a verlo de otro modo. Nos dice: ¡Ey! ¡Quieto! ¡No te hagas líos! Estás todo lo sólo que tú quieres y te haces todo el daño que tú te permites.

Por tanto, si cambias tu forma de ver el mundo, el mundo cambiará. Si no te quedas parado a esperar que el mundo mueva ficha y lo haces tú, empezarás otra vez a vivir tu vida y a incluir en ella a quien tú quieras y lo que tú quieras. 

Releyendo esto, me doy cuenta de lo caótica que resulta mi mente de vez en cuando.
Me llueven pensamientos y los suelto, juntos, enlazados, sin sentido o como sea. Pero bueno, aquí puedo expresarme como me de la gana, para eso es mi blog.
¡Mi balón de oxígeno! :D

jueves, 9 de febrero de 2012

Dichoso Febrero

Extrañar los rayos del sol. La depresión del invierno, el calor de la gente, tu gente... Siempre estarán ahí.

Siempre.